Alejandra M. Jover Tovar / Primera Hora
Si usted es un puertorriqueño que ha viajado solamente a Estados Unidos o a los territorios bajo bandera estadounidense, la probabilidad de que tenga un pasaporte es prácticamente nula. Después de todo, como ciudadano de Estados Unidos lo único que necesitaba para ingresar era un documento que lo identificara como tal, ya fuera la licencia de conducir o el certificado de nacimiento, por ejemplo.
Sin embargo, la situación de seguridad mundial ha cambiado las reglas del juego drásticamente. El Congreso de Estados Unidos y el Departamento de Seguridad Nacional reconocieron que las medidas de seguridad había que reforzarlas, por lo que se puso en vigor el Programa de Viaje dentro del hemisferio cccidental (Western Hemisphere Travel Initiative o WHTI), que requiere que, a partir del 23 de enero de 2007, los ciudadanos de Estados Unidos, Canadá, México y las Bermudas presenten un pasaporte para entrar o regresar a Estados Unidos al llegar en avión desde cualquier parte del Hemisferio Occidental.
La medida fue diseñada para asegurarse de la identidad de los ciudadanos estadounidenses o extranjeros residentes legalmente en el país, pero repercutió más allá de lo pensado y los planes de muchas personas que antes viajaban con su licencia, por ejemplo, se vieron trastocados.
Impredecible el efecto
En Estados Unidos, la situación llegó a niveles críticos. De acuerdo con el Departamento de Estado federal, aproximadamente 70 millones de ciudadanos (un 25 por ciento del total de la población) tienen pasaporte, pero el resto de los viajeros tuvo que correr a gestionar el documento y se creó un efecto de “embudo” que extendió el tiempo normal para recibir el documento (unas seis semanas) hasta tres meses, en ocasiones.
Pagar por el servicio expedito -que garantizaba que el pasaporte llegaría más rápido- tampoco solucionó el problema, ya que el tiempo de espera de esa gestión también se alargó. Y es que el sistema no estaba preparado para recibir la avalancha de solicitudes con la que tuvo que lidiar y prácticamente colapsó.
En Puerto Rico, a pesar de ser parte de los territorios de Estados Unidos, se creó también una especie de pánico al instaurarse la medida. Miles de personas hicieron filas de horas para sacar pasaporte para viajar a Estados Unidos cuando, desde un principio, el Departamento de Estado y la Compañía de Turismo, entre otras agencias, hicieron una campaña agresiva recalcando que no era necesario.
Guam, Puerto Rico, las Islas Vírgenes de Estados Unidos, Samoa Americana, la Isla Swains y el Estado Libre Asociado de las Islas Marianas del Norte están exentos de la directriz por ser territorios de Estados Unidos, y todavía se puede viajar de la manera acostumbrada.
Ante este panorama, Bernice Cordero, gerente de viajes de AAA Travel Puerto Rico, opinó que “verdaderamente, yo encuentro que era muy poco el porcentaje de ciudadanos estadounidenses que tenían el pasaporte para poner algo tan rajatabla. Aquí en Puerto Rico no llega ni a un 3 por ciento de la población. El propósito de todo esto no era mirando a (los ciudadanos estadounidenses), sino a la cantidad millonaria de indocumentados en Estados Unidos para que, si salían de territorio americano, no pudieran regresar… pero sin querer penalizaron a toda la población”, destacó.
Al estar Puerto Rico en el Caribe, muchas personas todavía estaban confundidas. Clarissa Jiménez, presidenta de la Puerto Rico Hotel and Tourism Association (PRHTA), señaló que “la realidad es que, para muchas personas, la geografía no es su fuerte, y a veces piensan que porque estamos en el Caribe nos llevan enredados, y tenemos que dejar saber que no es necesario el pasaporte mientras vengas de Estados Unidos”.
Hay que destacar que el pasaporte no es un requisito, por ahora, para los puertorriqueños, pero el Programa de Viaje dentro del Hemisferio Occidental tiene dos fases. La primera es la que está vigente y reconoce el excesivo volumen de solicitudes que han inundado las oficinas del Departamento de Estado federal, por lo que se decidió que hasta el 30 de septiembre -cuando termina la temporada de verano-, los ciudadanos que hayan gestionado el pasaporte y no lo hayan recibido puedan obtener un certificado de solicitud y con éste, además de otros documentos, puedan viajar.
No tener pasaporte no significa que no se pueda viajar, pero sí que podría enfrentar problemas para poder reingresar a la Isla. “Vas a poder entrar, no es que te dejen en el mar, es que vas a estar un día entero en lo que el superior que esté a cargo de Inmigración ese día pueda evidenciar que has vivido en la Isla y que eres nacido en la Isla”, destacó Cordero.
Hay que recalcar que el requerimiento, por el momento, es para los viajes aéreos. Pero luego de enero del 2008, entra en vigor la segunda fase: el pasaporte será requerido para moverse por todos los puntos de entrada fronterizos, sean aéreos, terrestres o marítimos, y a menos de seis meses para que eso suceda, es mejor que vaya gestionando el documento, y así no se verá afectado.
¿Cómo se ha afectado el turismo?
“Los hoteleros del Caribe están en crisis”, destacó Cordero. “Nosotros somos parte de Estados Unidos, lo mismo que las Islas Vírgenes, pero el valor del dinero que busca el turista corriente, que quiere todo incluido en un solo precio, si no tiene pasaporte, ya se le acabó”, señaló. Para paliar la situación, muchos hoteles del área caribeña les ofrecieron a los turistas un descuento de $100 en la estadía, ya que eso era lo que costaba gestionar el pasaporte y así se aseguraban de que tuvieran un motivo para ir de visita.
En la página cibernética del Departamento de Estado local se indica que el costo de procesar un pasaporte nuevo es de $97 ($67 para el Departamento de Estado y $30 para el Secretario de Hacienda). En el caso de los niños de 15 años o menos, cuesta $82 ($52 para el Departamento de Estado y $30 para el Secretario de Hacienda). El trámite de renovación cuesta $67 y el servicio expedito, para garantizar que el documento llegue antes, cuesta $60 adicionales al costo regular.
“Con el tema de las familias que pueden viajar, es oneroso para un grupo sacar el pasaporte. Si haces una vacación al año con tu familia y con el tema de los pasaportes te gastaste $500, ya no tienes con qué irte de viaje. Este año estamos sintiendo ese golpe”, indicó Cordero.
Para nuestro destino más cercano, República Dominicana, las cosas no han sido mejores pero la gente ha cambiado la forma de irse a vacacionar al vecino país. El ferry se ha convertido en el transporte de preferencia, ya que la restricción no contempla todavía los viajes por mar. Esto no significa que no necesite el pasaporte, ya que el mismo le será requerido al regresar a Puerto Rico.
“Hemos visto un cambio grande en la venta de vacaciones este verano. Se ha incrementado los barcos, las vacaciones en crucero versus aéreo”, apuntó la gerente de viajes. “En esta época el Caribe, sin contar Santo Domingo, empieza a ofrecer los Caribbean resident rates o hurricane months, donde los hoteleros tiran ofertas locales para el que no le importa venir aunque esté lloviendo (al ser temporada de huracanes). Pero este año se van a tener que inventar más cosas”, destacó.
Turismo en Puerto Rico
A pesar de los temores de la industria, la mayoría coincidió en que la Isla no se vio afectada adversamente por la medida, sino todo lo contrario. Al haber restricciones para entrar a otros destinos del Caribe, Puerto Rico pasó a ser el destino ideal para vacacionar o para la escapada de fin de semana en época de verano. Además, asociaciones como la PRHTA, el Puerto Rico Convention Bureau (PRCB), la Asociación de Hoteles del Caribe, en conjunto con la Compañía de Turismo y el Departamento de Estado, se prepararon con la campaña de mercadeo “No Passport Required” para asegurarse de llevar, desde temprano, el mensaje de que, por ser territorio estadounidense, la Isla no requiere pasaporte para entrar.
Para Jiménez, “es algo que se ha venido hablando todo el tiempo. Es necesario tener el pasaporte, y mientras más viajes pues con más razón, ya que es algo que te hace sentir seguro cuando estás fuera del país. En nuestro caso no nos afecta en nuestro mercado principal (el noreste de los Estados Unidos)”, indicó.
“Es cierto que Puerto Rico se ha beneficiado tremendamente este año”, indicó Cordero.
“Julio siempre es bueno para Puerto Rico porque al puertorriqueño le gusta salir. Todo el mundo está de vacaciones, ya sea en los hoteles de la Isla o afuera. Siempre siguen los fieles a Orlando”, destacó.
Betty González, directora de relaciones públicas del Caribe Hilton, coincidió en que el turista norteamericano está mirando más hacia la Isla que antes. “Dentro del mercado de bodas, por ejemplo, estamos mercadeando más en Estados Unidos, ya que es más cómodo viajar a Puerto Rico con la familia e invitados que ir a las islas, que requieren pasaporte”, indicó.
“Por ahora no hemos tenido ningún problema y de noviembre a marzo, que es temporada alta, recibimos más huéspedes que no son de Puerto Rico. A comienzos de año estábamos preocupados, pero nos hemos sorprendido que se ha mantenido bien… tendremos unas remodelaciones en agosto, pero con todo y eso estamos bien”, apuntó González.
Pero el pasaporte seguirá siendo un documento necesario y es conveniente que lo gestione desde ya si todavía no lo ha hecho. “Si no tienes pasaporte no te puedes ir porque vas a tener problemas para regresar”, recordó Cordero.